PERFECT DAY… ¿PARA QUIÉN?

Mahahual amaneció convertido en una trifulca total entre político-ecológico-turístico del Caribe mexicano. Mientras unos ven el “Perfect Day México” como la salvación económica del sur de Quintana Roo, otros lo ven como la elegante manera de ponerle alberca infinita y pulserita VIP al último pedazo de paraíso que todavía no terminaba de venderse al mejor postor. Porque claro… en este estado ya no hacemos desarrollos turísticos; hacemos megaproyectos con nombres en inglés para que suene mas rimbombante.

“Perfect Day”, hasta parece nombre de un día en el paraíso con bebida de sombrillita en la mano; Pero no perdamos la gran idea y la formula secreta para lograr este mega desarrollo, la receta es sencilla: una comunidad tranquila, mézclela con miles de turistas diarios, añádale toboganes gigantes, playas privadas, concreto de calidad y una buena dosis de discursos sobre “sustentabilidad”. Después licue todo con promesas de empleo y sírvalo bien frío frente al arrecife y la poca naturaleza que queda en Mahahual, y listooooo nace un nuevo centro turístico en el caribe mexicano.

Mientras tanto, en la esquina roja están los ambientalistas, Greenpeace desplegando mantas gigantes, activistas hablando de ecocidio y expertos advirtiendo que meterle decenas de miles de visitantes diarios a la zona podría ser algo así como intentar estacionar un crucero dentro de un cenote… pero con estudio de impacto ambiental, ya que mahahual esta mas que en pañales en cuestión de servicios básicos, simplemente recordemos el tiradero a cielo abierto que tienen como basurero (según clausurado), ahora imagine usted donde se tirarán las toneladas de basura que este Perfect Day generará.

Y en la esquina guinda… el gobierno haciendo como que nos ayuda pero no; Porque ahí está el verdadero drama:
nadie quiere quedar como enemigo de la inversión extranjera, pero tampoco quieren cargar el muerto político de aparecer como los que vendieron Mahahual en cómodas mensualidades, pero tratando de lavar sus pecados todo se disfraza con “sí al desarrollo, pero con sustentabilidad”, tratando de vender el discurso: mejoraremos la economía, mas empleos para los lugareños, hasta parece campaña política las frases favoritas del Caribe mexicano, esas que sirven igual para inaugurar hoteles, talar selva o tomarse fotos sembrando un arbolito mientras atrás pasan las retroexcavadoras. Lo más divertido es que todos dicen defender al pueblo.

Los empresarios dicen que el proyecto traerá progreso.
Los políticos dicen que traerá bienestar.
Los ambientalistas dicen que traerá destrucción.
Y nosotros, el pueblo, sólo queremos saber si finalmente tendremos agua potable constante, energía eléctrica en todo el poblado -por lo menos-, un relleno sanitario para la basura que se genera actualmente y la que vendrá y calles sin parecer cráteres lunares.

LA PENSADORA

No olvidemos que la última palabra la tiene el gobierno federal, entiéndase la SEMARNAT, o más claro la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Así que por ahora todos sonríen para la foto, hablan de diálogo, sustentabilidad y “escuchar al pueblo”, mientras por debajo de la mesa se pelean contratos, permisos, posicionamientos políticos y futuras candidaturas o simplemente quieren que el problema explote después de las próximas elecciones. Porque en Quintana Roo hasta los manglares ya son botín político, nos prometen un parque futurista para turistas internacionales en una zona donde todavía hay comunidades batallando con servicios básicos. Pero tranquilos… seguramente primero llegará el río artificial antes que el drenaje completo, Prioridades le llaman.

Al final, Mahahual corre el riesgo de convertirse en el símbolo perfecto del Caribe moderno, un paraíso natural convertido en escenario de guerra entre dinero, poder, turismo y discursos ecológicos de temporada.

Eso sí… con música ambiental y vista al mar.