Puente Nichupté abre con hundimientos y apuntalamientos tras obra que duplicó costo

La obra federal terminó costando más de 10 mil millones de pesos y acumuló cerca de dos años de retraso. A esto se suman críticas por accesos limitados que podrían generar nuevos cuellos de botella en Cancún, y por ende más gastos en mantenimiento constante y tréboles en entradas y salidas

El Puente Nichupté, inaugurado el pasado 3 de mayo en Cancún, ya enfrenta cuestionamientos por la aparición de apuntalamientos provisionales debajo de varios tramos del viaducto. Las estructuras metálicas rojas visibles en la obra detonaron críticas sobre posibles hundimientos en las pilas de soporte, apenas días después de que el gobierno federal presentara el proyecto como una de las obras insignia de movilidad para Quintana Roo.

Las imágenes difundidas durante los últimos días muestran zonas donde la estructura aparenta ligeras deformaciones y desniveles. El ingeniero civil Wilberth Esquivel expuso públicamente que los apuntalamientos funcionan como soportes temporales ante asentamientos detectados en los apoyos del puente. Según el análisis técnico difundido en video, algunos segmentos presentan una “joroba” provocada por el descenso de las pilas laterales mientras el soporte provisional absorbe parte de la carga estructural.

Mecánicas de suelo complican cualquier obra en la laguna Nichupté

Construir sobre la laguna Nichupté implica uno de los retos geotécnicos más complejos del país. La Península de Yucatán no posee grandes capas compactas de arcilla o roca superficial como ocurre en otras regiones; el terreno está compuesto principalmente por piedra caliza porosa, cavernas, agua subterránea y sedimentos blandos altamente variables. Esa condición obliga a perforaciones profundas y cimentaciones especiales capaces de atravesar materiales inestables hasta encontrar estratos resistentes.

En zonas lagunares como Nichupté, el riesgo principal no suele ser un colapso inmediato, sino los asentamientos diferenciales. Cuando una pila desciende más que otra por presión, erosión o compactación deficiente del subsuelo, la estructura comienza a deformarse. El peso de miles de vehículos, frenados, vibraciones y cargas laterales termina amplificando esas diferencias. Por eso la aparición de apuntalamientos tan pronto después de la inauguración encendió alertas entre especialistas locales y extranjeros que visitan el destino.

El puente además fue construido en una región sometida a humedad extrema, salinidad constante y temporadas de lluvias torrenciales y huracanes. La combinación de agua salobre, calor, corrosión y movimientos del subsuelo incrementa significativamente el desgaste estructural y los costos de mantenimiento durante toda la vida útil de la obra. En el Caribe mexicano, cualquier infraestructura sobre lagunas requiere monitoreo permanente y reparaciones periódicas incluso bajo condiciones normales.

Sobrecostos y retrasos marcaron la obra desde su arranque

El Puente Nichupté también arrastra cuestionamientos financieros. El proyecto fue anunciado inicialmente con un costo cercano a los 5 mil millones de pesos, pero terminó superando los 10 mil millones, más del doble de lo presupuestado. Además acumuló cerca de dos años adicionales respecto a los tiempos prometidos originalmente por el gobierno federal.

La obra fue presentada como ejemplo de eficiencia bajo coordinación de ingenieros militares y constructoras cercanas al gobierno, aunque especialistas han criticado que varias mega obras federales en el sureste han privilegiado tiempos políticos sobre procesos técnicos completos. La aparición de apuntalamientos a menos de dos semanas de inaugurada la estructura alimentó las dudas sobre la calidad de ejecución y supervisión.

Entradas limitadas amenazan con nuevos cuellos de botella

Otro de los puntos criticados del Puente Nichupté es su diseño de accesos y salidas. Aunque el viaducto busca aliviar el tráfico entre Benito Juárez y la zona hotelera de Cancún, especialistas urbanos advierten que las conexiones limitadas y la ausencia de distribuidores tipo trébol podrían trasladar el congestionamiento hacia puntos específicos de entrada y salida.

En horarios de alta demanda, accidentes, lluvias intensas o evacuaciones por huracán, el riesgo es que el flujo vehicular termine concentrándose en nodos reducidos. Cancún ya enfrenta saturación crónica en sus principales avenidas y cualquier falla operativa dentro del puente podría generar afectaciones severas en movilidad y tiempos de respuesta de emergencia.

La polémica aumentó luego de que en el área se realizaran conciertos y eventos masivos señalados por presuntas irregularidades en permisos de uso de suelo y autorizaciones. Mientras miles de automovilistas utilizan diariamente el puente recién inaugurado, el gobierno federal no ha transparentado hasta ahora un informe técnico independiente que explique el origen de los apuntalamientos ni el alcance real de los asentamientos observados en la estructura.

Redacción: TRIBUNALDEMEXICO