Playa del Carmen, Quintana Roo. — Lo que durante años fue discurso contra el “chapulineo” político hoy se refleja en los hechos. Excolaboradores cercanos a la ex presidenta municipal Lili Campos —quien en su momento cuestionó duramente a sus adversarios por cambiar de partido— hoy operan abiertamente en favor del proyecto morenista encabezado por Rafael Marín.

Lejos de tratarse de casos aislados, se observa un bloque estructurado: perfiles que formaron parte del círculo de confianza de la ex alcaldesa han sido vistos en territorio, promoviendo con insistencia el nombre de Marín, en una estrategia que apunta a posicionarlo en distintos puntos del estado.
*El pragmatismo por encima del discurso*
El fenómeno no pasa desapercibido. En el análisis político local, esta migración es interpretada como un ejemplo claro del pragmatismo electoral que domina el escenario: operadores que ayer defendían siglas distintas hoy impulsan la narrativa de la llamada “transformación”.
A este reacomodo se suma también la presencia de estructuras vinculadas al exalcalde Mauricio Góngora, ampliando la base política de Marín con perfiles provenientes de distintos frentes, algunos con pasado polémico.
*Fundadores vs. reciclaje político*
Este movimiento ha comenzado a generar incomodidad dentro de Morena. Militantes identificados como fundadores cuestionan que espacios estratégicos estén siendo ocupados por cuadros provenientes del PAN y el PRI, lo que, advierten, podría relegar a quienes construyeron el partido desde sus inicios.
La narrativa de “unidad” contrasta con una realidad más compleja: una disputa interna donde el control territorial y la cercanía con el poder pesan más que la militancia histórica.
*Tensiones con el grupo en el poder*
En paralelo, estos movimientos también son leídos como una señal de fractura o, al menos, de tensión con el grupo político encabezado por la gobernadora Mara Lezama, así como con figuras cercanas a su proyecto, entre ellas Gino Segura.
Aunque públicamente se mantiene la narrativa de cohesión, en los hechos distintos actores políticos estarían operando en rutas paralelas, apostando por proyectos distintos rumbo a la sucesión estatal.
La decisión, ¿desde el centro o desde el estado?
En este contexto, surge una interrogante clave: ¿quién definirá realmente la candidatura en Quintana Roo?
Con Claudia Sheinbaum al frente del país y como principal figura de Morena a nivel nacional, crece la especulación sobre si la decisión recaerá directamente en Palacio Nacional o si será la gobernadora Mara Lezama quien tenga margen para inclinar la balanza.
Por ahora, la moneda está en el aire.

Lo cierto es que, entre alianzas inesperadas, reciclaje político y disputas internas, el camino hacia 2027 en Quintana Roo no solo será competido, sino profundamente marcado por la lucha de poder dentro del propio movimiento.
Redacción: Candidateables PLAYA Quintana Roo