La naviera internacional busca edificar un club de playa en Playa Mía, uno de los últimos accesos que los cozumeleños tienen a los arenales del lado poniente de la isla > Además, la Manifestación de Impacto Ambiental del Royal Beach Club Cozumel clasifica 6 de 15 componentes con daños severos y 7 con impactos moderados, con pérdida de cobertura vegetal y afectación a manglar, entre los principales riesgos > El 12 de mayo la Semarnat decidió posponer su resolución, de la misma forma que hizo con Perfect Day Mahahual antes de anunciar su rechazo

Pobladores de Cozumel llevan al menos dos años organizándose para defender el acceso a una de las últimas playas públicas del lado poniente de la isla, Playa Mía, amenazada por otro proyecto de la empresa Royal Caribbean, que busca edificar un club de playa con una inversión de 75 millones de dólares.
En esa franja costera al sur de la ciudad y de la carretera Costera, el único acceso libre al mar es Playa Mía, al que se accede por una delgada brecha de servidumbre de paso, pero junto con otra llamada Playa Sol, han sido los sitios escogidos por la naviera internacional para realizar su proyecto Royal Beach Club Cozumel.
Sobre este proyecto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), acaba de emitir, el 12 de mayo pasado, una ampliación de plazo para posponer hasta 60 días hábiles más el resolutivo de la evaluación de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), luego de haber suspendido el trámite por solicitud de información adicional por mes y medio, una forma de proceder semejante al caso de Perfect Day Mahahual, del cual se anunció ayer martes que será rechazado.

Pobladores y activistas denuncian que el proyecto privatizará la última playa pública de la zona y podría afectar el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, por lo que exigen al gobierno negar las autorizaciones, pues son argumentos similares por los que se negó el permiso a la construcción del cuarto muelle de Cozumel cerca de esa zona.
Además, la Semarnat ya ha sido severa en torno a otros proyectos que recientemente se han querido desarrollar en la costa de la isla, rechazándolos.
El más conocido es la cancelación de la autorización ambiental del cuarto muelle de Cozumel, pero la Semarnat recientemente ya rechazó también la construcción de un túnel peatonal subterráneo de 150 metros entre el muelle Internacional y la plaza Park Royal, así como hace pocos días negó el permiso de la ampliación de ese mismo muelle, operado por SSA México.
Guadalupe Martín lleva más de 20 años dedicada a la defensa ambiental en Cozumel, y recientemente ella y otros ambientalistas han protestado contra el proyecto Royal Beach Club que abarcaría más de 17 hectáreas y con capacidad para recibir hasta 4 mil visitantes al día y un millón 400 mil anuales.
De acuerdo con la manifestación de impacto ambiental presentada ante la Semarnat, el proyecto incluye amenidades y servicios de playa, 2 mil camastros y 24 palapas.
Según, Ari Adler Brotman, presidente de Royal Caribbean México, construirán en lo que ya era un club de playa anterior, el cual será remodelado, además de que no habrá construcciones en los frentes de playa.

La manifestación de impacto ambiental establece que el proyecto tendría una vida útil de 26 años y tres meses.
Pero la empresa reconoce que entre los impactos ambientales están la pérdida de vegetación costera y selva mediana, posible daño a manglares, la reducción de la flora nativa y la afectación permanente del hábitat de la fauna silvestre.
Durante febrero y marzo pasados, Semarnat realizó la consulta pública del proyecto Royal Beach Club Cozumel, mientras que en Change.org y en la isla, habitantes y ambientalistas reunieron miles de firmas en contra.
“19 mil firmas metimos, entonces ahí está la voluntad del pueblo de Cozumel”, afirma Guadalupe Martín.
En la empresa, Ari Adler Brotman dice que están abiertos a adaptarse a lo que resuelvan las autoridades mexicanas.
“Si Semarnat llegara a rechazar la solicitud, estudiaríamos bajo qué condiciones o bajo qué conceptos se rechazó y estudiaríamos la posibilidad de adaptarnos y de trabajar con ellos en algo que pueda ser aceptado”, afirmó.
La Ley General de Bienes Nacionales prohíbe restringir el acceso a las playas y a la zona federal marítimo terrestre, pero los activistas en Cozumel advierten que en la práctica esa disposición rara vez se cumple.
Sobre eso, la naviera ha expresado desde la presentación de la MIA que está comprometida para garantizar el acceso a la playa conforme a la legislación mexicana, y ahora el presidente de la naviera en México afirma que “la garantía del acceso a la playa no la da Royal Caribbean, está consignada en la Constitución”.
Pero los isleños temen quedarse sin acceso a lo que consideran la última playa pública de la zona, como ya ha ocurrido con otros desarrollos.
En el lado poniente de la isla de Cozumel, el paso público a las playas está restringido por hoteles, desarrollos residenciales y clubs de playa privados, y en muchos casos hay que pagar cantidades considerables de dinero para acceder a la playa.
Los negocios cobran de 40 dólares, alrededor de 700 pesos, hasta mil 343 pesos por persona, para pasar a la playa, con consumo obligatorio de alimentos y bebidas.
Royal Beach Club, con daños a flora y fauna
Mientras la sociedad defiende esa playa pública, la Semarnat ha ampliado el plazo para dar la resolución de la MIA, pero con un paso que se asemeja al historial seguido para dar el anuncio del rechazo del proyecto Perfect Day de Mahahual, en el sur de Quintana Roo.

El estudio ambiental de Royal Beach Club clasifica 6 de 15 componentes con daños severos y 7 con impactos moderados.
Aunque la empresa promete medidas de mitigación ambiental, como reubicación de flora y fauna, la MIA reconoce daños severos en manglares y pérdida de cobertura vegetales, especialmente especies nativas, entre los principales riesgos.
La MIA de la empresa, que consiste en 642 páginas, da cuenta del impacto ambiental y las medidas de mitigación que prevén aplicar en su proyecto de 17 hectáreas –equivalentes a 2.7 veces la superficie del Estadio Azteca– ubicados en la isla, donde anticipan afectaciones a la flora nativa en Cozumel y el daño a ocho especies, entre otros efectos durante las etapas de preparación construcción y operación.
El plan de la naviera consiste en la creación de un club de playa en Cozumel, adyacente a las zonas conocidas como playa Sol y playa Mía, dos ubicaciones previamente impactadas.
El proyecto, que tiene una “vida” útil de 25 años en operación, pretende generar 180 empleos durante la construcción del proyecto, y al menos 2 mil durante la etapa de operación.
“El Royal Beach Club se desarrollará en un sitio con infraestructura existente y añadirá nuevos espacios dentro del área autorizada, mejorando la experiencia del huésped sin generar presión adicional sobre los recursos locales. Seguimos comprometidos para garantizar el acceso a la playa conforme a la legislación mexicana”, aseguró Royal Caribbean desde la presentación la MIA.
Daños ambientales severos
La propuesta reconoce seis daños ambientales “severos” que provocará el proyecto de Royal Caribbean en esa parte de la Isla de las Golondrinas, entre los 15 elementos evaluados en la MIA, en alguna de las etapas del proyecto.
Los daños ambientales severos, clasificados así en el análisis de Royal Caribbean, están relacionados con la disminución de la cobertura vegetal, la afectación a los individuos de manglar, la pérdida de especies de flora y la reducción de las áreas de ocupación de fauna silvestre.
El desmonte de flora se calcula en 1.7 hectáreas; según la MIA, un impacto severo, provoca alteraciones que requieren medidas de mitigación o compensación para no afectar el funcionamiento o estructura del ecosistema.
Siete elementos tendrán impactos ambientales “moderados”, afectando componentes del ecosistema sin poner en riesgo su funcionamiento: la calidad e infiltración del suelo, la calidad del agua subterránea, el paisaje y la pérdida de fauna nativa.
En contraste, sólo la modificación de la calidad del aire y del confort sonoro se consideran impactos compatibles, pues sus alteraciones serán de muy baja afectación.
De acuerdo con la MIA, el programa de mitigación consiste en conservar las poblaciones de flora silvestre, preservando el material biológico.
La empresa destaca que el 85 % de la flora desmontada permanecerá viva en el programa de restauración; en tanto, se estima que 9 de cada 10 ejemplares de fauna sean trasladados, disuadidos y reinstalados sin daños.
“Una vez capturados, los individuos serán transportados al área de reubicación, donde se verificará que las condiciones ambientales sean similares a las del área de captura. Considerando las características de la Isla de Cozumel, se pretende reubicar a los individuos en zonas que no estén muy alejadas del área del proyecto que cuenten con las condiciones para permitir la sobrevivencia de los individuos”, agrega la MIA.
Cozumel es el principal destino de cruceros en México, sin embargo, los pobladores de la isla consideran que hay suficiente infraestructura turística para atender a los viajeros.
(Con información de N+ y El Financiero)
Fuente: diariocambio22