Restricción de celulares en aulas de Quintana Roo: maestros ven positiva la medida, pero sin poder para aplicarla

La prohibición del uso de celulares y aparatos electrónicos en las escuelas de educación básica, que entra en vigor este martes 3 de noviembre, es una buena medida para proteger la salud y el aprendizaje de los niños, pero nace sin dientes: no faculta a maestros ni a directivos a tomar alguna acción cuando un alumno se niega a cumplirla, advirtió la profesora de primaria Leticia Cauich.

“Apaga la pantalla y enciende tu imaginación” es el lema de los lineamientos que regularán el uso de dispositivos móviles en planteles públicos y privados del país, con el propósito de favorecer la concentración de los estudiantes, fortalecer la convivencia escolar y promover el uso responsable de la tecnología, informó la Secretaría de Educación Pública (SEP), que encabeza Mario Delgado Carrillo.

La medida, aprobada por los titulares de educación de las 32 entidades, busca reducir las distracciones en el aula y aprovechar los espacios escolares para estimular la imaginación, la participación y las relaciones entre los alumnos.

Para Leticia Cauich, el problema es que la disposición federal no incluye ningún mecanismo para obligar a su cumplimiento: los docentes no pueden ni siquiera retirar el celular durante la jornada escolar, mucho menos reprender a los alumnos que reincidan, por lo que quedan atados de manos y a expensas de que los niños quieran o no acatar la medida.

La medida es positiva para la atención y la salud de los niños, pero no faculta a maestros ni directivos a retirar los aparatos ni a sancionar
La medida es positiva para la atención y la salud de los niños, pero no faculta a maestros ni directivos a retirar los aparatos ni a sancionar | Foto: Cuartoscuro

Restricción de celulares traerá beneficios si todos ponen de su parte

La situación es manejable en primaria, explicó. En primero y segundo grados los niños rara vez llevan celulares o tabletas, pero a partir de tercero su uso aumenta, y en secundaria el control se vuelve casi imposible, porque los adolescentes, en plena etapa de cambios, se vuelven irrespetuosos y en ocasiones hasta enfrentan a sus maestros.

Recordó que muchas escuelas ya aplicaban sus propias reglas antes de la medida oficial: no prohibían que los alumnos llevaran el celular, pero sí que lo sacaran en clases, en el recreo o en educación física, salvo en emergencias. Al inicio de cada ciclo escolar acuerdan con los padres que los niños no lleven objetos punzocortantes ni celulares, o al menos que no los usen dentro del plantel.

Un motivo adicional, dijo, es que cuando un equipo se daña, se pierde o se descompone, muchos padres pretenden que la escuela lo pague. Por eso, la disposición federal al menos les da un argumento legal para sostener la restricción.

La maestra aseguró que en el salón de clases son evidentes los efectos del uso excesivo de estos aparatos desde edades tempranas: niños que llegan a primer año de primaria con deficiencia visual, que pierden la capacidad de memorizar y que tienen graves problemas de comprensión lectora, análisis y reflexión.

La situación es manejable en primaria, explicó. En primero y segundo grados los niños rara vez llevan celulares o tabletas, pero a partir de tercero su uso aumenta, y en secundaria el control se vuelve casi imposible
La situación es manejable en primaria, explicó. En primero y segundo grados los niños rara vez llevan celulares o tabletas, pero a partir de tercero su uso aumenta, y en secundaria el control se vuelve casi imposible | Foto: Cuartoscuro

Hay alumnos que intentan responder con el teléfono las preguntas de sus profesores, y otros que se niegan a corregir una tarea mal hecha y solo piden que el maestro les ponga un seis o un siete para salir del tema.

Añadió que la velocidad con la que cambian las imágenes en las pantallas se refleja en hiperactividad desde preescolar, y que muchos padres descubren con especialistas que sus hijos padecen trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad. A eso se suma que se perdió el contacto directo entre padres y maestros, porque hoy las indicaciones se dan por WhatsApp.

La presidenta estatal de la Asociación de Madres y Padres de Familia, Cecilia Noemí Manzanilla Pérez, consideró que suspender los celulares durante las clases traerá beneficios en atención, concentración y comprensión lectora, siempre y cuando todos pongan de su parte. Precisó que el problema no se limita a la concentración o a la comprensión lectora, sino que alcanza también la convivencia escolar y otros aspectos académicos.

“Para nosotras, las madres y los padres, es prioridad que nuestros hijos tengan una educación de calidad y que esta nueva disposición lleve a nuevos niveles de aprovechamiento académico”, expresó.

 

Redacción: 24-horas-mx