Hay quienes confunden gobernar con protagonizar, y en Bacalar parece que su presidente municipal ha encontrado la fórmula perfecta: Convertir cada actividad institucional en una oportunidad para aparecer en la fotografía, ponerle su nombre a cuanto producto se atraviese y vender una imagen de éxito que, cuando se contrasta con las cuentas públicas y las necesidades del municipio, comienza a tener demasiadas grietas.
José Alfredo Chepe Contreras se fue a Florida a promover Bacalar, o al menos ese fue el argumento oficial; Porque, a juzgar por el protagonismo del famoso EscaChepe, uno termina preguntándose si el objetivo era posicionar internacionalmente al Pueblo Mágico o seguir construyendo la marca personal de un presidente municipal que parece tener más interés en convertirse en personaje que en entregar resultados.
¡Qué conveniente! El dinero público, la representación institucional y el escaparate turístico puestos al servicio de una promoción en la que el alcalde también es protagonista, y que no se malinterprete: Nadie está en contra de que Bacalar se promocione en el extranjero, al contrario, necesita turismo, inversión y visitantes. Lo que no puede aceptarse sin explicaciones es que una gira pagada, total o parcialmente, con recursos públicos termine pareciendo una campaña de relaciones públicas para el propio alcalde.
¿Cuánto costó el viaje? ¿Quién pagó los boletos, hospedajes, alimentos y traslados? ¿Cuántos funcionarios viajaron? ¿Qué resultados económicos dejó? ¿Cuántos acuerdos de inversión se concretaron? ¿Existe un informe público que justifique cada peso?
Porque si el Ayuntamiento tiene dinero para llevar el EscaChepe hasta Florida, también tendría que tener la capacidad de explicar por qué hay tantas preguntas pendientes sobre el manejo de sus recursos, y aquí es donde la promoción gastronómica deja de ser simpática y comienza a resultar políticamente incómoda.
El problema de Chepe Contreras no comenzó en Miami, su administración arrastra cuestionamientos mucho más serios: En febrero de 2025 se hicieron públicos señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación por 33 millones 290 mil 582 pesos correspondientes a la Cuenta Pública 2023, entre los puntos reportados estaban recursos por aclarar, obras con observaciones y dificultades para que los auditores verificaran determinados trabajos en comunidades rurales.
No estamos hablando de una diferencia de centavos ni de un error administrativo insignificante, estamos hablando de más de 33 millones de pesos que merecieron explicaciones ante la autoridad fiscalizadora y la pregunta sigue siendo obligada: ¿Qué se aclaró, qué se solventó y qué sigue pendiente? ¿Dónde están las obras, los expedientes, las facturas y las comprobaciones?
En junio de 2025, también se publicaron cuestionamientos sobre 34 contratos que representaban egresos por más de 22 millones de pesos durante 2024, cuya documentación, no estaba disponible mediante los enlaces de transparencia consultados, ¿De verdad es tan complicado mantener públicos los contratos de un Ayuntamiento? ¿O la transparencia solamente funciona cuando se trata de publicar fotografías del presidente?
Mientras tanto, los problemas cotidianos siguen ahí, las comunidades necesitan servicios, las calles requieren atención, las obras deben terminarse y los habitantes necesitan respuestas que no se resuelven con audiencias de café ni con publicaciones en redes sociales.
En agosto de 2026, una publicación de Grupo Pirámide volvió a poner sobre la mesa cuestionamientos sobre obras inconclusas, el estado del Palacio Municipal, el balneario prometido y posibles recortes de personal, y ahora tenemos al alcalde en Florida, difundiendo gastronomía y tradiciones.
La pregunta no es si Bacalar merece promoción internacional, por supuesto que la merece, la pregunta es por qué la promoción parece avanzar con mayor entusiasmo que la solución de los problemas municipales, porque para cortar listones, posar frente a una cámara y presentar una receta parece haber tiempo, pero para explicar contratos, transparentar gastos y responder cuestionamientos, no tiene tiempo y que la ciudadanía sigua esperando.
Y hay un capítulo de su historia política que sigue siendo especialmente delicado, en mayo de 2021, durante la campaña por la presidencia municipal (la cual tenia prácticamente perdida) Chepe Contreras sufrió un accidente automovilístico en el que perdió la vida su esposa, Rossina Castillo, él sobrevivió y, posteriormente, regresó a la contienda electoral, que terminó ganando.
Dos años después, familiares de Rossina presentaron denuncias y cuestionamientos sobre las circunstancias del accidente, incluyendo acusaciones de que el alcalde conducía bajo los efectos del alcohol y señalamientos de violencia familiar, esas fueron acusaciones de los denunciantes, no hechos que deban presentarse como una condena judicial.
En octubre de 2023, el entonces fiscal general de Quintana Roo informó públicamente que existían cinco carpetas de investigación relacionadas con Chepe, entre ellas la correspondiente al accidente en el que murió su esposa y otras denuncias, ¿Qué ocurrió después con esas investigaciones? ¿Cuál es su situación jurídica actual? ¿Se agotaron las diligencias? ¿Hubo determinaciones ministeriales o judiciales definitivas?
Son preguntas legítimas cuando se trata de un funcionario público y de hechos que fueron denunciados públicamente, la muerte de Rossina merece respeto y su familia merece que sus cuestionamientos reciban respuestas institucionales, porque el cargo público no puede convertirse en una especie de borrador de la memoria colectiva.
Chepe Contreras ha tenido más de una oportunidad para demostrar que puede administrar Bacalar con transparencia y resultados; Pero cada nuevo cuestionamiento sobre contratos, auditorías, obras y gastos públicos vuelve a colocar sobre la mesa la misma exigencia: cuentas claras, y mientras no existan explicaciones completas, la ciudadanía tiene derecho a seguir preguntando.
Al final, el problema no es que Chepe quiera promocionar Bacalar, el problema es que la promoción de Bacalar no puede convertirse en promoción personal, ni el presupuesto municipal en una herramienta para alimentar el protagonismo de quien debería estar rindiendo cuentas, porque Bacalar no es propiedad del alcalde, no es su restaurante, no es su marca comercial y mucho menos su plataforma publicitaria, es un municipio con miles de habitantes que merecen algo más que un presidente municipal convertido en influencer gastronómico.
Y si el EscaChepe ya cruzó fronteras, estaría bien que también cruzara la frontera de la transparencia: Que publique los gastos, que explique los contratos, que aclare las observaciones y que enseñe resultados.
LA PENSADORA
A Chepe Contreras parece gustarle mucho eso de llevar Bacalar al extranjero, pero antes de exportar el EscaChepe estaría bien que explicara qué pasó con los millones observados por la Auditoría, qué ocurrió con los contratos cuestionados y por qué hay obras que siguen esperando mejores tiempos, porque el dinero público no es herencia familiar, ni caja chica, ni presupuesto para alimentar egos. Es dinero de los ciudadanos y debe regresarles en servicios, infraestructura y resultados.
Y hay algo que debería entender cualquier presidente municipal: ganar una elección no significa recibir un cheque en blanco, tres periodos al frente de un Ayuntamiento deberían ser suficientes para demostrar capacidad administrativa, transparencia y responsabilidad, sin embargo, en Bacalar siguen acumulándose preguntas que no se responden con fotografías, discursos ni recetas.
Quizá el alcalde debería dejar de preocuparse tanto por cuántas personas conocen el EscaChepe en Florida y comenzar a preguntarse cuántos bacalarenses están satisfechos con su gobierno, porque los turistas pueden llevarse el recuerdo de una buena comida, pero los habitantes tienen que quedarse a vivir con las consecuencias de una mala administración, y esas, por más escabeche que les pongan, no se disimulan.
Porque una cosa es tener sazón para vender una imagen y otra muy distinta es tener cuentas claras para gobernar.