¿La paridad de género marcará el proceso electoral rumbo a 2027?

proceso electoral rumbo a 2027?
México se prepara para uno de los procesos electorales más amplios y complejos de su historia. En 2027 no solo se renovarán 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, congresos locales y más de mil ayuntamientos, sino que también se pondrá bajo la lupa el cumplimiento del principio de paridad de género en las candidaturas.
En teoría, la paridad de género es simple: mujeres y hombres deben tener las mismas oportunidades para competir por cargos de elección popular. Este principio, incorporado en la Constitución mexicana en años recientes, obliga a los partidos políticos a postular candidaturas de manera equilibrada con el objetivo de lograr una representación más justa en los espacios de poder. En otras palabras, la política mexicana intenta dejar atrás la época en la que las mujeres aparecían en las boletas… pero casi siempre en letras pequeñas.
Para el proceso electoral que culminará el 6 de junio de 2027, los partidos deben ser cuidadosos entre el equilibrio entre mujeres y hombres. En el caso de las 17 gubernaturas que estarán en juego, la distribución prevista es de nueve mujeres y ocho hombres. Sin embargo, el asunto se vuelve interesante si se observa que actualmente ocho de esos estados ya están gobernados por mujeres, entre ellos Quintana Roo. Así que, en algunos casos, el famoso equilibrio podría significar que ahora toque turno a un candidato hombre, porque en política la igualdad también tiene sus curiosas matemáticas.
Pero la paridad no es el único ingrediente del menú electoral. En la antesala de esta contienda, el partido Morena anunció el pasado 7 de marzo una serie de disposiciones internas para regular la competencia entre aspirantes.
Entre las reglas destacan la prohibición de espectaculares, bardas y lonas para promoción personal, el cero a los actos anticipados de campaña, la prohibición de usar recursos públicos o repartir apoyos, el veto a la guerra sucia en redes sociales, así como el cero nepotismo. Además, se contemplan filtros de honestidad mediante revisiones de la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera para descartar vínculos con actividades ilícitas.
También se establece la paridad de género en las candidaturas a gubernaturas, el uso de encuestas como método de selección cuando haya varios aspirantes competitivos y un compromiso firmado para aceptar los resultados, todo en nombre de la unidad partidista.
Hasta ahí todo suena muy ordenado… al menos en el papel.
En la práctica, el partido ha utilizado en procesos recientes la figura de “coordinadores de la transformación”, personajes que —curiosamente— terminan convirtiéndose en candidatos oficiales cuando los tiempos electorales lo permiten. Y para no dejar lugar a la improvisación, Morena ya anunció su propio calendario interno, que comenzará prácticamente un año antes de las elecciones.

Las fechas previstas son:
• 22 de junio de 2026: registro de aspirantes a coordinadores estatales para las 17 gubernaturas.
• 3 de agosto de 2026: registro de coordinaciones distritales federales para 300 diputaciones.
• 21 de septiembre de 2026: registro de coordinaciones municipales.
• 8 de noviembre de 2026: registro de coordinaciones distritales locales.

Todo esto ocurre mientras el calendario electoral oficial del Instituto Nacional Electoral marca que el proceso electoral iniciará hasta el último trimestre de 2026, las campañas serán en primavera de 2027, la veda electoral tres días antes de la jornada y la votación el 6 de junio de 2027.
LA PENSADORA
Así que la pregunta queda flotando en el aire: ¿se trata de organización anticipada… o de campañas adelantadas con otro nombre?
Porque mientras las reglas dicen que no debe haber espectaculares, bardas, mítines ni actos proselitistas antes de tiempo, hemos notado que se hace exactamente lo contrario, solo que ahora con un título diferente en la tarjeta de presentación.
Al final, la paridad de género promete ser uno de los temas centrales de la elección de 2027. Sin embargo, más allá de las cifras y los discursos, la verdadera incógnita sigue siendo la misma: ¿cuántos de los cargos en disputa terminarán realmente en manos de mujeres?
Y mientras los partidos afinan estrategias, encuestas y coordinadores —que casualmente no son candidatos—, la decisión final seguirá siendo de los ciudadanos.
Porque, al final del día, en la política mexicana puede haber muchas reglas, muchas promesas y muchos discursos… pero el voto sigue siendo la única herramienta que realmente tenemos para decidir quién gobierna y quién solo anda en campaña disfrazada.